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Cómo preparar abono para flores casero

Reúne los ingredientes. Siempre podrás comprar un conservante para plantas y floreros en una floristería local o en la sección de jardinería y hogar de algunas ferreterías, pero hacerlo por tu cuenta en casa es relativamente simple. Solo necesitarás:

  • jugo de limón
  • azúcar
  • lejía[1][2]
Elige un recipiente o un florero. Hay muchas variedades de floreros para elegir según la cantidad y el tipo de flores que tengas. Si tienes una sola flor para exhibir, un florero delgado funcionará perfectamente. Los ramos se pueden acomodar en recipientes más grandes, de forma cilíndrica.

  • Puedes usar canicas, arándanos u otros objetos dentro de los recipientes de vidrio. Algunos expertos creen que, al esconder los tallos en el jarrón, llevarás el foco de atención hacia las flores hermosas.[3]
  • Si no tienes un florero, puedes reutilizar una garrafa, un envase de vidrio ornamentado o una jarra.
Limpia el recipiente de flores. Un florero sucio puede acortar gravemente la vida útil de las flores recortadas.[4] Asegúrate de restregar y enjuagar la mugre y la suciedad del recipiente con un jabón suave y agua caliente. Una vez que esté listo, usa una toalla limpia para secarlo.

Mezcla el abono para las flores. Coloca un litro (¼ de galón) de agua tibia en el recipiente de las flores o en un recipiente separado si este no tiene suficiente espacio para esta cantidad de líquido. Agrégale dos cucharadas de jugo de limón, una cucharada de azúcar y un ¼ de cucharadita de lejía al agua tibia.[5]

  • Revuelve la solución hasta que se mezclen los ingredientes.
Vierte la solución en el recipiente y coloca las flores. Si el recipiente es demasiado pequeño para hacer la mezcla del conservante para las flores, luego de hacer la mezcla, viértela en este hasta llenarlo por la mitad o tres cuartos de su capacidad. Si has podido prepararlo en el florero, simplemente agrégale las flores.

Mantén el agua limpia y libre de bacterias. Las plantas se dañarán fácilmente por las bacterias que puedan acumularse en el florero.[6] Al agregar una cucharadita de lejía a la solución cada cuatro días, ayudarás a proteger las flores y evitarás que el agua se enturbie.[7]

  • También puedes evitar la acumulación de bacterias cambiando el agua del recipiente cada tres o cuatro días.[8]
Considera hacer el abono para flores con un refresco. Si no tienes jugo de limón a la mano, puede que te resulte un poco más conveniente hacer un abono para flores con refresco de limón o lima. Asegúrate de no usar ningún tipo que sea de dieta o que tenga cola como ingrediente; ya que estos pueden hacerles daño a las flores.[9] Simplemente haz lo siguiente:

  • Mezcla una parte del refresco de limón o lima con tres partes de agua, y agrega ¼ de cucharadita de lejía de uso doméstico. Por ejemplo, puedes usar una taza de refresco de limón o lima mezclada con tres tazas de agua y ¼ de cucharadita de lejía.
Recorta las flores bajo el agua. Lo ideal es recortar los tallos en diagonal mientras están sumergidos ya sea en un recipiente con agua o en el agua del grifo.[10] Exponer la punta recortada de la flor al aire libre puede ser perjudicial, especialmente porque este es uno de los puntos en los que el tejido de la flor tiene más necesidad de agua.[11]

  • Además, intenta recortar las flores temprano por la mañana o al final de la tarde, ya que estos son los mejores momentos para hacerlo.[12]
Hierve los tallos de las flores que tengan savia. Si notas que las flores, cuando las cortas, exudan un líquido lechoso, puedes prolongar la vida de estas con un hervido rápido en agua. Sumerge unos 5 cm (2 pulgadas) de la parte inferior de los tallos recortados en agua hirviendo durante diez segundos antes de colocarlos en un florero.[13]

  • Dos flores comunes que pueden beneficiarse del hervido son la amapola y la flor de Navidad.
Poda las hojas que queden por debajo de la línea de agua. Si las flores tienen hojas hasta el final del tallo, estas pueden pudrirse en el agua y hacer que crezca el moho.[14] Retira todas las hojas en los tallos que queden por debajo de la línea de agua.

Usa agua desmineralizada si tienes agua dura. Puedes determinar si el agua es dura o no observando los depósitos de minerales en los grifos y las teteras. Estos a menudo se verán como una capa blanca y escamosa cuando se sequen. Si este es el caso del agua en la casa, a las plantas les irá mejor con agua desmineralizada, a la que puedes agregar un conservante para floreros.[15]

  • El agua desmineralizada se vende en la mayoría de los supermercados y deberás usarla también en las soluciones de los recipientes si tienes agua dura.
Agrega un conservante comercial al agua de los floreros. Es probable que el abono para flores hecho en casa funcione incluso mejor que los conservantes comerciales, pero estos son un sustituto económico y fácil de usar si te faltan los ingredientes para la receta hecha en casa. Muchas veces, un conservante comercial requerirá solamente un florero limpio y agua tibia, aunque siempre deberás seguir las instrucciones en el paquete.[16]

Ten cuidado al utilizar ayudas para la decoración. Si planeas usar espuma de floristería para darle al arreglo un poco más de estabilidad, déjala remojar en agua hasta que se hunda por sí sola. Forzar la espuma hacia el fondo del recipiente puede atrapar burbujas de aire en ella, lo que puede provocar el marchitamiento y la muerte de las flores.[17]

  • Nunca reutilices la espuma; los agujeros de un arreglo anterior pueden exponer al aire la parte recortada de los tallos.
  • No levantes una flor insertada en la espuma. Esto podría causar que se forme una bolsa de aire debajo de la espuma, lo que puede causar el marchitamiento o la muerte de la flor.
Exhibe las flores en un lugar fresco. Lo mejor es que las flores se mantengan frescas y alejadas del sol. Evita colocarlas encima o cerca de televisores, calefacciones o chimeneas. El calor filtrará la humedad de las flores, lo que hará que se acelere el proceso de marchitamiento.[18][19]

Guarda las flores durante la noche. Un lugar fresco fuera de la luz solar evitará que las flores se sequen debido al calor.[20] La luz del sol provocará una respuesta de maduración en las flores, lo que causará una descomposición temprana.[21]

Evita el vinagre y la aspirina. Algunas personas afirman que el uso de estos ingredientes ayuda a prolongar la vida de las flores recortadas; sin embargo, muchos expertos insisten en que la aspirina y el vinagre rara vez aumentan la longevidad de la flor.[22] Es mucho mejor hacer el conservante de flores casero o usar uno comercial.

Repón el agua a diario y cámbiala por completo regularmente. Las flores recortadas pueden absorber una cantidad sorprendente de agua en un corto período de tiempo; asegúrate de agregar un poco de agua fresca al recipiente todos los días. Si tienes agua dura, usa agua desmineralizada en el florero. Cada dos o tres días, cambia el agua por completo y vuelve a agregarle el conservante también.[23]

Source : Es.WikiHow.com

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